jueves, 25 de abril de 2013

Medidas urgentes contra el paro

Hoy, 25 de abril de 2013, España supera los SEIS MILLONES DE PARADOS. Es una tragedia, una catástrofe. Pero lo peor es que se podrían hacer muchas cosas para paliarla y no se hace nada.

Xavier Vidal-Folch, en su artículo de hoy, propone lo siguiente:

Uno: políticas activas de empleo como el reciclaje, la formación, los institutos de ocupación. Figuran en el repertorio de consejas europeas al menos desde junio, y apenas nada se ha hecho.

Dos: fomento de las exportaciones, de las que tanto se llenan la boca todos (el propio Rajoy en el debate sobre el Estado de la nación) como único indicio feliz en esta recesión, y nadie hace nada nuevo en la Administración. Lean las propuestas de El modelo de apoyo a la internacionalización de la empresa española, el documento 167 del Instituto de la Empresa Familiar (www.iefamilar.com). Hay materia.

Y tres: reforma fiscal integral, en vez de la histérica yenka retórica de subir / bajar impuestos. Lo primero es simplificar el bosque, cercenar la mayoría de deducciones que desnaturalizan y distorsionan el objetivo de cada impuesto, y acabar con las micromedidas sin visión de conjunto. Bastante de ello figura en el muy reciente proyecto socialista Bases para la reforma fiscal (www.psoe.es), que el Gobierno prefiere, de momento, despreciar. Haría mejor en leerlo, igual le da alguna idea.

Durante mucho tiempo he venido proponiendo ideas para el problema más grave de España. Por ejemplo, el 1 de mayo de 2011, cuando no habíamos llegado a los cinco millones:

Para combatir esto es necesario que el Organismo Nacional de Empleo investigue los conocimientos y habilidades que el mercado demanda (porque se siguen ofreciendo puestos, que no se cubren) y forme a las personas necesarias. Si por ejemplo hacen falta 200 técnicos de gestión de residuos, y sólo 50 personas se apuntan al curso, se ofrecen los euros que sean necesarios por cursarlo (¿1000? ¿2000? ¿5000?) hasta que se cubran las 200 plazas. También se deben aumentar los incentivos para los que cambien de localidad de residencia con el fin de ocupar un puesto laboral. Ya existen, pero a la vista de las diferencias en las cifras de paro de las autonomías, está claro que no funcionan.

El 6 de mayo de 2011:

En España el empleo total en los servicios comunitarios (salud, educación, servicios sociales, administración) es del 12,3%, mientras que en la UE 15 es del 17,3%. Es decir, si tuviéramos el gasto social de la UE 15, habría en España alrededor de UN MILLÓN más de personas empleadas. Y no lo tenemos porque el fraude fiscal en España es tal alto (se calcula que un 20% de nuestra economía está sumergida) que no lo podemos pagar. Es absolutamente necesario ir recortando estos DOSCIENTOS MIL MILLONES DE EUROS que nos roban los defraudadores e invertirlos en más médicos, más residencias públicas de ancianos y en una buena red pública de guarderías que, además de los empleos que en sí crea, libera a muchas mujeres, que se pueden poner a buscar trabajo e impulsar la economía. No es ninguna utopía: en Suecia un sistema de guarderías con estas características hace que la tasa de actividad de las mujeres sea similar a la de los varones.

Coincido plenamente con Xavier Vidal-Folch: hay que cambiar el sistema fiscal. Tiene demasiados agujeros a través de los cuales las empresas consiguen pagar solamente el 11% de sus beneficios. Hay que eliminar TODAS las deducciones que no consigan claramente el objetivo de beneficio social general que persiguen, y destinar el dinero recaudado a guarderías y residencias.

Pero además hay que fomentar la inmigración de españoles parados y extranjeros parados residentes en España a otros países donde se requieran sus habilidades, o formarlos aquí en las habilidades que otros países requieran. Todo lo que contribuya a reducir nuestro índice de desempleo será bueno. Así, estos inmigrantes bajarán la tasa de paro, con lo que cesará la presión a la baja sobre los salarios, que deprime la economía. Además, enviarán remesas a sus familiares en España, que las dedicarán al consumo aquí.

7 comentarios:

  1. * Formación y empleo para jóvenes y desempleados que daría una oportunidad de empleo a más de 10.000 personas.
    * Contratación de 2.500 profesionales en los ámbitos de la Sanidad, la Educación y los servicios sociales.
    * Constituir un Fondo de Garantía de Liquidez al que se podría dedicar el 0,5 por ciento del Presupuesto de la Junta, para dar microcréditos a los pequeños empresarios, a interés cero y a devolver en tres años.
    * Acuerdo con entidades financieras para préstamos bonificados y avales a aquellas empresas que quieran contratar.

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  2. El Gobierno se propone un buen fin, pero inconcreto, para aumentar los empleos en la Red: promover la inclusión y alfabetización digital y la formación de nuevos profesionales TIC (página 71 del programa). ¿Cómo? No lo detalla.

    Pues aquí van un par de ideas-regalo al Gobierno, para beneficio de nuestros parados. Multiplique (por ejemplo, por 10) el nivel de ayuda al capital (créditos blandos, capital riesgo) de las iniciativas que lanzan los jóvenes emprendedores. Las presta con bastante eficacia la Empresa Nacional de Innovación (ENISA, creada en 1982), del Ministerio de Industria: por favor, esa, no la cierren.

    Y multiplique, digamos por 100, los cerca de 1.000 alumnos adiestrados al año por las 10 mejores escuelas privadas de TIC, en programación, contenidos y ebusiness, y también las universitarias: las matrículas de sus másteres cuestan desde unos 10.000 euros, que se los pagan solo quienes se los pueden pagar. Una masiva política de becas públicas de cofinanciación podría fabricar al año 100.000 jóvenes profesionales innovadores, despiertos y dispuestos a crear todo tipo de proyectos, también empresas lucrativas. Con 1.000 millones de euros anuales (el coste de las inútiles y caciquiles diputaciones, insistamos) bastaría para una primera fase.

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  3. Con 6.202.700 parados no podemos esperar a que la economía española empiece a crecer (¿en 2016?) para reducir esta trágica cifra. Si, obcecadamente, no se quiere luchar en serio contra el fraude y la elusión fiscal, y utilizar los recursos extra para crear empleo, que sería lo más razonable, deben tomarse otras medidas.

    Hay que promover la traslación a los desempleados del excelente comportamiento de nuestras exportaciones de bienes y servicios. Las embajadas españolas, además de ser la cabeza de puente en el extranjero de nuestras empresas, tienen que convertirse en la puerta de entrada a otros países para nuestros parados. No solo recopilando en sus páginas web las ofertas de trabajo de las naciones donde están ubicadas, como ya hace la embajada en el Reino Unido, sino también tendiendo puentes con los servicios locales de empleo y seguridad social, facilitando alojamientos y dando cursos gratuitos del idioma.

    Y no solo hay que abrir las puertas para que nuestros desempleados, si quieren, salgan; hay que hacerles llegar las ofertas que, en el exterior, se adaptan a ellos. Incluso, si la oferta de empleo no esta exactamente adaptada al perfil del desempleado, pero podría estarlo si hiciera un pequeño curso de formación, hay que impartírselo. Ha de acabarse con la actual regla de que si el parado se va al extranjero, pierde la prestación por desempleo. Al revés: si se va siguiendo alguna de las ofertas que le hayan llegado a través del Servicio Público de Empleo Estatal, tiene que bonificársele (por ejemplo, pagándole las dos primeras facturas mensuales de su alojamiento allí). Y en cualquier caso, debe bastarle comunicar su marcha (no pidiendo permiso, como ahora) para interrumpir la prestación, y comunicar su vuelta, sin límite de plazos (actualmente es de un año) para volver a cobrarla hasta que se agote.

    Asimismo, hay que promover que el desempleado encuentre trabajo lo más rápidamente posible, sin agotar la prestación por desempleo y sin que la aceptación de un trabajo le suponga una desventaja. Por ejemplo, alguien que pierde un empleo bien pagado puede optar por agotar la prestación antes de aceptar otro de salario inferior a dicha prestación. Esto se debe cambiar: la prestación ha de calcularse, no por el último empleo que se ha tenido, sino por el de mayor salario que ha generado derecho a la prestación.

    Y los parados que encuentren ocupación en menos de un mes tienen que ser bonificados de alguna forma. Por ejemplo, si alguien que acaba de perder su trabajo halla un nuevo empleo en menos de un mes, y lo mantiene un mínimo de un año, en lugar de seis meses de prestación para la próxima vez que se quede en paro, se le garantizan siete.

    También se podrían ofrecer abonos transporte gratuitos (o a un máximo de un 10% de su precio nominal) a los desempleados domiciliados en un sitio y que aceptaran un trabajo en otro distante más de cuatro kilómetros y alcanzable mediante transporte público. De esta forma el precio del transporte saldría de sus cálculos sobre si aceptarlo o no.

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  4. El mercado de trabajo español presenta un problema estructural de largo alcance relacionado con los jóvenes y la forma de organización de la transición de la escuela al mundo laboral. Una de sus causas es el desajuste entre la cualificación de las personas y las competencias profesionales que demandan las empresas.

    Debemos contribuir al desarrollo de una orientación profesional coordinada de calidad para todos y a un sistema de formación profesional dual. Un país no puede invertir tiempo, esfuerzo y dinero en frustrar a sus jóvenes, dándoles unas competencias que carecerán de utilidad práctica en su futuro laboral o en crear profesionales que el mercado de trabajo nunca podrá absorber. Las malas prácticas, como el orientar a los alumnos hacia la oferta del propio centro educativo, deberían ser erradicadas.

    La extensión de la formación profesional dual se podría basar, en primer lugar, en la construcción de alianzas entre grandes empresas y sus pymes —clientes y proveedoras— extendiéndose más tarde cual mancha de aceite a todo el tejido empresarial español. Los centros educativos, el otro polo indispensable de este modelo, deberían acercarse más a las empresas en beneficio de los aprendices y contar con los recursos necesarios para poder hacer el seguimiento completo del aprendizaje en las empresas.




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  5. El Gobierno dispone de márgenes imprevistos para el Presupuesto de 2015. Uno viene de que el crecimiento económico para 2015, previsto al principio en el 1,2%, que se aumentó en abril al 1,8%, lo que incrementará la recaudación. El otro, del nuevo cómputo del PIB, que quizá añada 2.000 millones de euros adicionales. Podría destinar estos márgenes a una cruzada contra el paro, pues sigue siendo el principal escollo económico y el peor drama social.

    Por ejemplo, las políticas activas de empleo (servicios de ocupación, agencias, formación...) Con un retraso de 27 meses sobre las exigencias de la UE, al fin el 5 de septiembre se dibujó su reforma, con una “estrategia de activación” plurianual, un “plan anual de política de empleo” y un presupuesto para las comunidades autónomas. Menos que modesto: 1.251,2 millones de euros.

    Los nuevos márgenes presupuestarios permitirían multiplicar esa dotación. Es urgente. Los servicios públicos de empleos españoles (el SEPE y los autonómicos) están infradotados: 21.400 empleados, por 72.900 el Reino Unido y 110.000 Alemania. Amplíense plantillas solo ahí, para acercarnos a Dinamarca, donde un funcionario atiende a 36 parados, o a Alemania (a 47), en vez de a ¡269!

    Debería multiplicarse, asimismo, la dotación para la formación profesional (mejor la reglada, vista la corrupción) y para toda la enseñanza. Un ejemplo, las becas y ayudas educativas, pues a más estudios, más empleabilidad. En los dos últimos cursos han sufrido un recorte de 275 millones (bajando a 1.472 millones) (“Datos y cifras. Curso escolar 2014-2015”, Ministerio de Educación, septiembre 2014), y el número de sus beneficiarios ha caído en 693.111.

    Otro objetivo: un reciente estudio de la Comisión Europea (IP/14/1025) indica que los jóvenes que estudian fuera gracias al programa Erasmus sufren una tasa de paro inferior a la media en un 23% y tienen la mitad de riesgo de convertirse en parados de larga duración.

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  6. La patronal y los sindicatos se han puesto ya a trabajar en la elaboración de un documento de consenso que presentarán al nuevo Gobierno con propuestas para reducir el paro, aumentar la eficacia de los servicios públicos de empleo, potenciar la formación, incidir en la lucha contra la economía sumergida y mejorar la protección social con más diálogo para negociar el futuro de las pensiones.

    1. Contra el desempleo juvenil, quitar las bonificaciones a la Seguridad Social, por ineficaces, y apostar por otros mecanismos.

    2. Programas de orientación, formación y recualificación para los parados de larga duración.

    3. Complementar la formación de los parados mayores de 45 años según las necesidades del mercado.

    4. Mayor coordinación de los servicios públicos de empleo con las agencias privadas de colocación en la orientación, formación e inserción de los parados.

    5. Conexión entre las políticas de empleo, las educativas y las formativas, para enseñar a los alumnos lo que el mercado laboral demanda.

    6. En la Seguridad Social, separar los ámbitos contributivos de los asistenciales, tanto en prestaciones como en financiación.

    7. Intensificar la lucha contra la economía sumergida para que afloren más bolsas de empleo irregular.

    8. Utilizar el diálogo social para acometer cambios y reformas.

    9. Integrar a los refugiados a través de la formación y del diálogo social.

    10. Reforzar la interlocución social en la orientación de los objetivos del semestre europeo.

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  7. Los economistas César Molinas y Pilar García Perea han escrito un libro con ese título. Como soluciones proponen adaptar el sistema educativo a las profesiones de las que habrá más demanda: profesores, peluqueros, diseñadores… gente creativa. Tanto a nivel muy cualificado como menos cualificado.

    Necesitamos un sistema educativo que eduque para la creatividad. La buena noticia es que la creatividad se aprende, no es innata. La mala, que tienes que cambiar a los profesores, reciclarlos, jubilarlos.

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